Una tasación es un documento técnico que tiene un peso decisivo en numerosas operaciones: compraventas, concesión de hipotecas, herencias, expropiaciones o procedimientos judiciales. Sin embargo, no es infrecuente que alguna de las partes no esté de acuerdo con el valor asignado y decida impugnarla. Entender qué implica este proceso, cómo se desarrolla y cuáles pueden ser sus consecuencias es fundamental para afrontar la situación con criterio y seguridad jurídica.
La impugnación de una tasación no significa automáticamente que el informe sea incorrecto. En muchos casos responde a diferencias de expectativas, a interpretaciones distintas del mercado o a intereses económicos contrapuestos. Aun así, existen mecanismos formales para revisar y, en su caso, corregir una valoración.