Aunque una vivienda sea el mismo inmueble desde un punto de vista físico, su valoración puede variar dependiendo de la finalidad con la que se analice. No es lo mismo adquirir una vivienda para residir en ella que hacerlo como inversión destinada al alquiler o a la revalorización futura. Cada enfoque pone el foco en factores distintos y condiciona la manera en que el mercado percibe el valor del activo.