Cuando una persona solicita una tasación, una de las fases más importantes del proceso es la visita al inmueble. Es habitual que surjan dudas sobre qué observa realmente el tasador, cuánto tiempo necesita o si basta con hacer unas fotografías para elaborar el informe. La realidad es que la inspección presencial es un trabajo técnico que permite recopilar información esencial para determinar el valor del inmueble con la mayor precisión posible.
Durante la visita, el tasador no solo analiza el estado de la vivienda o del edificio, sino que también verifica que las características del inmueble coincidan con la documentación disponible y que todos los elementos relevantes queden correctamente reflejados en el informe.
Comprobación de las características del inmueble
Uno de los primeros objetivos de la visita es verificar que el inmueble corresponde con la información registral, catastral y documental disponible. El tasador comprueba aspectos como:
- La distribución de la vivienda.
- El número de habitaciones y baños.
- La superficie útil y construida cuando sea necesario verificarla.
- La orientación.
- La altura dentro del edificio.
- La existencia de terrazas, patios, jardines o anexos.
Esta comprobación permite detectar posibles diferencias entre la realidad física y la documentación, un aspecto que puede influir directamente en la valoración.
Estado de conservación y mantenimiento
El estado general del inmueble es uno de los factores que más peso tiene en una tasación. Durante la visita, el tasador analiza el nivel de conservación tanto del interior como de los elementos visibles del edificio.
Se valoran aspectos como:
- Estado de paredes, techos y suelos.
- Calidad de los acabados.
- Carpinterías interiores y exteriores.
- Estado de cocina y baños.
- Conservación de las instalaciones visibles.
- Signos de humedades, grietas o deterioros apreciables.
No se trata de realizar una inspección técnica exhaustiva del edificio, sino de evaluar aquellas características que influyen en el valor de mercado del inmueble.
Calidad constructiva y materiales
El tasador también analiza las calidades constructivas. No es lo mismo una vivienda con materiales básicos que otra con acabados de mayor calidad o con reformas integrales recientes.
Entre otros aspectos, observa:
- Tipo de pavimentos.
- Carpintería exterior y nivel de aislamiento.
- Calidad de revestimientos.
- Sistemas de climatización visibles.
- Elementos que mejoran la eficiencia energética.
Estas características permiten comparar el inmueble con otros similares y realizar los ajustes necesarios dentro del análisis de mercado.
Elementos del edificio y zonas comunes
Cuando la vivienda forma parte de un edificio, también se revisan determinados elementos comunes que pueden influir en el valor.
Durante la visita se tienen en cuenta aspectos como:
- Estado de la fachada.
- Conservación del portal.
- Existencia de ascensor.
- Accesibilidad del edificio.
- Estado de las zonas comunes.
- Antigüedad aparente del conjunto.
El entorno inmediato también forma parte del análisis, ya que la ubicación y las características del barrio influyen directamente en la demanda del inmueble.
Reportaje fotográfico y toma de datos
Durante la inspección se realiza un reportaje fotográfico que servirá para documentar el estado del inmueble en el momento de la tasación. Estas imágenes forman parte del informe y permiten justificar las características analizadas.
Además, el tasador recopila toda la información necesaria para completar posteriormente el estudio técnico, contrastando los datos obtenidos durante la visita con la documentación registral, catastral y urbanística.
Lo que el tasador no hace durante la visita
Existe la creencia de que el tasador realiza una inspección equivalente a la de un arquitecto o un perito especializado en patologías constructivas. Sin embargo, no es así. Durante la visita no se llevan a cabo catas, ensayos técnicos ni comprobaciones que requieran desmontar elementos constructivos.
Tampoco determina el precio al momento ni comunica verbalmente el resultado de la tasación durante la inspección. El valor final se obtiene posteriormente, una vez analizados todos los datos recopilados y estudiado el mercado de referencia.
Una fase imprescindible para una valoración rigurosa
La visita es mucho más que un trámite dentro del proceso de tasación. Es el momento en el que el profesional verifica la realidad física del inmueble, identifica aquellos factores que pueden influir en su valor y recopila la información necesaria para elaborar un informe objetivo y técnicamente fundamentado.
Una tasación realizada por una sociedad homologada combina esta inspección presencial con el análisis documental, urbanístico y de mercado. Solo la integración de todos estos elementos permite determinar un valor ajustado a la realidad y ofrecer la seguridad jurídica que requieren operaciones como compraventas, hipotecas, herencias o procedimientos judiciales.
