Una tasación es un documento técnico que tiene un peso decisivo en numerosas operaciones: compraventas, concesión de hipotecas, herencias, expropiaciones o procedimientos judiciales. Sin embargo, no es infrecuente que alguna de las partes no esté de acuerdo con el valor asignado y decida impugnarla. Entender qué implica este proceso, cómo se desarrolla y cuáles pueden ser sus consecuencias es fundamental para afrontar la situación con criterio y seguridad jurídica.
La impugnación de una tasación no significa automáticamente que el informe sea incorrecto. En muchos casos responde a diferencias de expectativas, a interpretaciones distintas del mercado o a intereses económicos contrapuestos. Aun así, existen mecanismos formales para revisar y, en su caso, corregir una valoración.
Qué significa impugnar una tasación
Impugnar una tasación consiste en cuestionar formalmente su validez o su resultado, solicitando su revisión por considerar que no refleja el valor real del bien. Esta impugnación puede plantearse ante una entidad financiera, una administración pública, un órgano judicial o incluso directamente ante la sociedad de tasación que emitió el informe, dependiendo del contexto en el que se haya realizado la valoración.
Las causas más habituales de impugnación suelen estar relacionadas con discrepancias en los datos utilizados, la metodología aplicada o la interpretación de determinados factores, como el estado del inmueble, la normativa urbanística o las referencias de mercado empleadas.
Motivos frecuentes de impugnación
Existen varias razones por las que una tasación puede ser impugnada, entre las que destacan:
- Errores materiales o descriptivos, como superficies incorrectas, datos registrales incompletos o identificación errónea del inmueble.
- Desacuerdo con los comparables utilizados, especialmente cuando se consideran poco representativos del mercado real.
- Cambios recientes en el entorno, como nuevas infraestructuras, modificaciones urbanísticas o alteraciones del mercado no reflejadas en el informe.
- Diferencias de criterio, habituales en herencias, divorcios o disoluciones patrimoniales, donde los intereses de las partes no coinciden.
- Finalidad de la tasación, ya que un informe realizado para una hipoteca puede no ajustarse a lo que una de las partes espera en una negociación privada.
No todos estos motivos conducen a una modificación del valor, pero sí justifican una revisión técnica del informe.
Cómo se tramita una impugnación
El procedimiento de impugnación depende del ámbito en el que se haya emitido la tasación. En el caso de valoraciones hipotecarias, la reclamación suele presentarse ante la entidad financiera, que a su vez la traslada a la sociedad de tasación homologada para su revisión.
El tasador analiza entonces los argumentos aportados, revisa la documentación y comprueba si existen errores o si procede ajustar algún aspecto del informe. En algunos casos se realiza una nueva inspección del inmueble o se amplía el análisis de mercado para verificar la coherencia del valor.
En procedimientos administrativos o judiciales, la impugnación puede dar lugar a la solicitud de una contratasación o a la designación de un perito independiente que emita un nuevo informe. Este contraste entre valoraciones permite al órgano competente tomar una decisión fundamentada.
Posibles resultados de la impugnación
Una vez revisada la tasación, pueden darse distintos escenarios. En algunos casos, se detectan errores objetivos que justifican una corrección del valor. En otros, el informe se ratifica en su totalidad al comprobarse que la metodología aplicada es correcta y que el valor está ajustado al mercado.
También puede ocurrir que se introduzcan matices o aclaraciones sin que ello suponga una variación significativa del valor final. Es importante entender que la tasación no es una cifra exacta e inmutable, sino una estimación técnica dentro de un rango razonable.
La impugnación, por tanto, no siempre conduce al resultado esperado por quien la solicita, pero sí aporta transparencia al proceso y refuerza la validez del informe cuando este se mantiene.
Importancia de una sociedad de tasación homologada
Contar con una tasación emitida por una sociedad homologada es clave en estos procesos. Estos informes se elaboran conforme a normativas y estándares reconocidos, lo que facilita su defensa técnica en caso de impugnación. Además, las sociedades homologadas disponen de procedimientos internos de revisión que garantizan la trazabilidad y coherencia del trabajo realizado.
Desde el punto de vista del cliente, una tasación profesional aporta seguridad jurídica y reduce el riesgo de conflictos prolongados. Desde el punto de vista de las administraciones y entidades financieras, asegura que las decisiones se basen en criterios objetivos y verificables.
La impugnación de una tasación forma parte del propio sistema de garantías del mercado. Lejos de ser un problema, es un mecanismo que permite revisar, contrastar y reforzar la calidad de las valoraciones. Afrontarla con información, asesoramiento técnico y el respaldo de una sociedad de tasación homologada es la mejor forma de resolver las discrepancias y avanzar con seguridad en cualquier operación patrimonial o inmobiliaria.
